| |
|
La mujer también puede "domar" a
su potro colocándose de espaldas a él y marcando el ritmo
apoyando sus pies en el piso. El, a su vez, puede tocar sus
pechos, besar su cuello y tirar del cabello de su compañera
mientras ella se mueve. El ángulo de visión que ofrece esta
variante es uno de los más excitantes para el hombre, ya que
permite ver en primer plano cada embestida que realiza su
compañera. |
|
|